Te encanta hablar con personas distintas, conocer sus historias y descubrir temas nuevos. Te suelen decir que se te da bien escuchar. Te consideras una persona que sabe comunicarse bien. ¿Alguna vez has pensado en dedicarte a enseñar idiomas?
La mayoría de profes de idiomas empieza a dar clase por casualidad, de forma que la profesión «les encuentra». A mí misma me pasó algo así. Cuando iba al instituo, empecé a dar clases de repaso a niños y niñas. Como el repaso era de cualquier asignatura, también daba clases de inglés. ¡Y así descubrí mi pasión!
Obtuve el título CELTA y empecé a dar clases de inglés a adolescentes en academias privadas. Más adelante, realicé formación específica en enseñanza de ELE. Como cada vez conocía a más alumnos y alumnas, el boca a boca cada vez tenía más impacto, así que nunca me faltaron estudiantes.
En este artículo encontrarás una versión sencilla de cómo dar clases particulares. Encontrarás respuestas a preguntas que quizá te estás haciendo: cómo conseguir tus primeros estudiantes, qué nicho elegir, cómo poner precio a tus clases y cómo evitar las tareas repetitivas de administración.
Si ya estás dando clases particulares y te interesa una cifra concreta, accede a nuestra guía de cuánto cobrar por tus clases particulares.
¿Qué necesitas para dar clases particulares de idiomas?
Para dar clases particulares de idiomas necesitas formación específica. Una vez obtienes tu título, deberas escoger tu nicho (a qué estudiantes te diriges) y definir tu oferta (qué le prometes a tus estudiates). Puedes empezar haciéndote estas preguntas:
- ¿Qué idioma enseñarás? Puedes enseñar tu lengua nativa u otra lengua, es indiferente siempre y cuando obtengas formación específica que te permita aprender a enseñar esa lengua en concreto. Por supuesto, en caso de enseñar una lengua que no es tu lengua materna, necesitarás primero tener un nivel excelente en dicha lengua y posteriormente obtener la titulación.
- ¿Quién es tu estudiante ideal? Profesionales que necesitan ese idioma en el trabajo, adolescentes que preparan un examen oficial, niños y niñas después del cole, personas que se mudan a otro país... Cuanto más concreta sea tu oferta (es decir, cuánto más definido esté tu nicho) más fácil será encontrar a tus estudiantes. También hay que definir el nivel al que te vas a dirigir: los estudiantes en niveles inciales habitualmente necesitan más estructura y más apoyo a lo largo del proceso de aprendizaje, mientras que en niveles más avanzados, se suele necesitar más perfeccionamiento y los temas de conversación aumentan en complejidad. Es importante que escojas un perfil de estudiante que te interese y te motive. ¡Piensa que vas a pasar muuuuuchas horas a la semana tratando con tus estudiantes!
- ¿Qué resultado prometes? Al definir tu propuesta de valor, intenta que sea lo más concreta y específica posible y evita frases ambiguas o demasiado repetidas. Por ejemplo: «Aprobar el B2 de Cambridge en seis meses» es mucho más concreto que «Mejorar tu nivel de inglés».
Cuanto antes tengas experiencia en clase, mejor. Las «horas de vuelo» no te las van a dar los títulos, así que es importante que te muevas lo máximo posible para encontrar estudiantes, y que pruebes diferentes perfiles de estudiantes para poder escoger el que más te interesa. Puedes hacer voluntariados en asociaciones locales u online. ¡Las oportunidades están esperándote si sabes buscar bien!
¿Cómo empezar a dar clases de idiomas la primera semana?
Aquí tienes una lista de lo básico que necesitas para dar clases de idiomas. Como hemos comentado en el párrafo anterior, lo más importante es tener una buena formación y empezar a dar clase para obtener experiencia lo antes posible. Si estás en tu primera semana de clases, necesitas:
- Un plan de clase sencillo, que incluya los objetivos principales, los materiales que vas a necesitar y lo que verás las primeras cuatro clases.
- Un lugar donde enseñar. Para enseñar online simplemente necesitas un espacio tranquilo y un ordenador portátil (o uno de sobremesa al que le conectarás una cámara y un micrófono). Para enseñar presencial, puedes escoger una cafetería o incluso un espacio público (como una sala en una biblioteca) y puedes usar aplicaciones como MeetUp para promocionar tu evento.
- Materiales. Usa materiales ya existentes o crea los tuyos propios siguiendo las pautas que hayas aprendido en tu formación. Artículos, pódcasts o simplemente las noticias dan para mucho. No es necesario tener una gran biblioteca de libros de texto... aunque es muy probable que la acabes teniendo en unos años.
- Una forma de reservar. Debes ponérselo lo más fácil posible a tus estudiantes para que te reserven sin fricción. Tener enlace de reservas permite que el estudiante elija un hora de entre tu disponibilidad.
- Un método de pago. En la siguiente sección comentamos más sobre esto, pero en definitiva necesitas elegir un método a través del cual tus estudiantes te pagarán. Puedes hacerlo por transferencia bancaria tradicional, aunque existen pasarelas de pago como Stripe que te harán la vida más fácil a cambio de una pequeñísima comisión. Si puedes tener integrado tu método de pago con la herramienta mediante la cual gestionas tus clases... ¡Mejor que mejor!
¿Cuánto cobrar por tus clases?
No debes tenerle miedo a una cifra, aunque al principio es completamente normal que te pase. Confía en tu formación y en tus habilidades y podrás definir tu propuesta de valor sin dudar.
Nuestra guía de cuánto cobrar por clases particulares recoge tarifas reales por hora de profes que usan SmartCookie, con el número de profes detrás de cada cifra.
Tres reglas que funcionan con la mayoría de profes principiantes:
- Empieza algo por debajo del mercado con los primeros estudiantes y sube el precio a los nuevos según se llene tu agenda.
- No hagas descuentos sin pedir algo a cambio, como pagar un bono por adelantado.
- Di el precio al principio y, sobre todo, con seguridad. Los estudiantes respetarán un número dicho con claridad, y empezarán a regatear si ven que dudas. Como consejo adicional: si un/a estudiante insiste en que bajes el precio, planteate que quizá esta persona no sea tu cliente. No malgastes tu valiosa energía en convencer a nadie que no valora tu trabajo.
¿Cómo conseguir estudiantes para tus clases particulares?
Al principio, tus estudiantes casi siempre vienen de gente que ya te conoce. ¡Y no solo al principio! Yo misma di clases durante 9 años, y, como comentaba al principio de este artículo, el boca a boca me ayudó siempre.
- Cuéntaselo a todo el mundo. Amigos, familia, compañeros/as de trabajo, familias del cole de tus hijos/as, tu comunidad de vecinos, tu gimnasio... En serio, nunca sabes quién conoce a alguien que necesite clases de idiomas, que conozca a alguien que las necesite, o que tenga un hijo/a que las necesita. Aprovecha tu red de contactos actual y cuéntale a todo el mundo que vas a empezar a dar clases. Escribe un un mensaje diciendo qué enseñas y para quién, y recuerda definir muy bien tu propuesta de valor.
- Pide recomendaciones. Siempre pregunta a tus estudiantes satisfechos/as si conocen a alguien que también quieran aprender.
- Usa un marketplace si necesitas un empujón en tus primeros pasos. Plataformas como Preply, italki o Superprof traen estudiantes que buscan profe ahora mismo. Cobran comisión, así que úsalas para empezar, no para siempre. Nuestra comparativa de apps para profes de idiomas las lista con sus fuentes.
- Ofrece una clase de prueba. Una primera clase corta (gratis o con un gran descuento) reduce el riesgo del estudiante y te permite entender bien lo que necesita.
- Hazte fácil de encontrar. Un perfil breve con tu foto, idioma, nivel, precio y forma de reservar basta. Ponlo donde miran los estudiantes: redes, grupos locales, una página web sencilla... Estar en más sitios implica tener más opciones de que te encuentren.
Contesta rápido a cualquier estudiante que te hable con interés. Especialmente al principio de tu carrera, debes prestar mucha atención a tu teléfono y tu bandeja de entrada. Un estudiante que escribe por la noche y recibe respuesta a la mañana siguiente es posible que te reserve, aunque sea una clase de prueba. Si dejas esperando tres días a esa persona, ya habrá encontrado a otro/a profe. Es muy sencillo: ponte en su lugar. ¿Esperarías tres días a que te contestaran de una peluquería si realmente necesitas un corte de pelo? ¡Pues eso!
Y cuando quieras ir más allá de tu círculo, aquí tienes cómo conseguir estudiantes para tus clases particulares, con plantillas de anuncio gratis.
¿Cómo dar clases online?
Dar clases online te abre estudiantes de cualquier parte del mundo y, como es evidente, te ahorra desplazamientos. Lo necesario:
- Una conexión estable y un lugar sin ruido.
- Una herramienta que te permita hacer videollamadas (como Google Meet o Zoom).
- Una pizarra o documento compartido para ir apuntando lo necesario durante la clase.
- Un enlace de reservas, para que cada estudiante elija un hueco.
Prueba el sonido y la cámara antes de cada primera clase. Los problemas técnicos en la primera sesión son la causa más común de una mala primera impresión. Recuerda: nunca tienes una segunda oportunidad para dar una buena primera impresión.
¿Cómo plantear la primera clase?
Lo esencial la primera vez que te ves con un/a estudiante es que conectéis. Presta mucha atención a lo que dice, cómo lo dice y a los temas que son importantes para él o ella. Parece algo obvio pero merece la pena repetirlo: debes caerle bien a tus estudiantes. Sin una buena relación entre docente y estudiante, el proceso de enseñanza-aprendizaje no se puede llevar a cabo.
- Pregunta qué objetivos tiene y cuándo quiere cumplirlos. Es esencial que tanto tú como tu estudiante sepáis por qué estáis ahí.
- Comprueba el nivel actual del idioma con una conversación corta (y si te parece oportuno envíale algún test de nivel adicional)
- Enseña algo útil e interesante para que se vaya con la sensación de haber aprendido algo o bien con la sensación de que va a poder aprender mucho contigo.
- Cierra la charla acordando la siguiente fecha antes de colgar. ¡Compromiso desde el día 1!
- Permite que tu estudiante te lance todas las preguntas que necesite y, si no queda tiempo para resolverlas al momento, respóndele a todo después de la llamada: ya sea por email o mediante algún enlace en el que tengas las respuestas (por ejemplo, a tu web).
Tras cinco clases pide opinión: qué es lo que más le ha ayudado, qué le aburre, qué necesita, cómo se siente en clase, cómo está siendo su proceso fuera de clae. Este es también el mejor momento para pedir un testimonio si ves que todo va correctamente. Y a partir de ahí, nunca te canses de pedir feedback a tus estudiantes. Mantén tu mentalidad de mejora contínua y agradece las críticas (siempre que sean constructivas, claro).
¿Cómo cobrar a tiempo?
Se te da bien enseñar pero te incomoda pedir dinero. Esta situación se arregla con reglas fijadas antes de la primera clase:
- Escribe tu política de pagos. Precio, cómo y cuándo pagar, qué pasa si el estudiante cancela con poca antelación y cualquier otro dato que veas necesario. Si todo está por escrito y firmado antes de empezar la clase, te ahorras muchos dolores de cabeza cuando haya malentendidos.
- Cobra antes o justo después de las clases. No permitas que se acumulen los impagos y cíñete a las reglas que definiste al principio en tu política de pagos. Esto, aunque sea incómodo, forma parte de tu profesionalidad.
- Usa bonos de clases. Por un lado, reducen tu gestión. Por otro, aumentan el compromiso de tu estudiante, que «si ya ha pagado, no lo va a dejar».
- Automatízalo. Con los pagos de SmartCookie, las clases que has dado se convierten automáticamente en una solicitud de pago a fin de mes que el estudiante abona en un clic.
Si quieres más información sobre cómo cobrar a tiempo siendo profe de idiomas, puedes leerlo en otro artículo de nuestro blog.
¿Qué administración montar desde el primer día para tus clases de idiomas?
No debes hacerte experto en gestión de proyectos ni contratar a un asistente personal. Solo necesitas tener bien claro estos tres pilares:
- Un calendario. Un único sitio para todas las clases que no permita dobles reservas.
- Una lista de estudiantes. Nombre, idioma, nivel, precio, contacto, información adicional...
- Un registro de ingresos. Lo necesitarás para los impuestos. Las reglas son diferentes en cada país, así que deberás consultar con un gestor antes de realizar tu primera factura.
Cuando tengas más de cinco o seis estudiantes, una herramienta que una esas tres cosas te permitirá ahorrar horas cada semana. Precisamente para eso existe SmartCookie, para devolverte todo ese tiempo que se pierde intentando organizar tu día a día entre diferentes herramientas. Si quieres compararla con otras opciones, te recomendamos leer nuestra comparativa de apps.
Errores comunes al empezar a dar clases particulares
- No cobrar lo suficiente, dar demasiado de ti y quemarte a la que tienes 10 estudiantes.
- Decir sí a todos los horarios y quedarte sin tiempo libre, empezando clases a las 8 de la mañana y acabando a las 8 de la noche.
- No tener política de cancelación y asumir cada clase perdida «porque te sabe mal»
- Dar clase sin un plan concreto y confiar en que la conversación llene el tiempo de clase
- Esperar a «tenerlo todo controlado» para empezar a trabajar por cuenta propia
En conclusión
Empezar a dar clases particulares de idiomas no requiere tener absolutamente todo resuelto, pero sí tomar algunas decisiones: qué idioma quieres enseñar y a quién, qué resultado concreto ofreces, cuánto quieres cobrar y cómo te van a pagar. Con eso, una buena formación y tus primeros estudiantes de tu círculo cercano, ya puedes arrancar. Lo demás lo aprenderás dando clase. Mis años de profe me enseñaron que las «horas de vuelo» se consiguen volando y que «el momento perfecto» no existe. Empieza ya, con un calendario, una lista de estudiantes y un registro de ingresos, y deja que la profesión te encuentre, como nos pasa a casi todas las personas que nos dedicamos a esto. Si has leído hasta aquí seguro que serás un profe excelente, así que cuando tu agenda empiece a llenarse SmartCookie te salvará. Reúne reservas, notas y pagos en un solo sitio para que dediques tu tiempo a lo que te apasiona: enseñar.




